#SEP vs #IMCO: atacar al mensajero para hacer a un lado el mensaje

Por Enrique Cárdenas Sánchez – El Universal Opinión

Hace unos días el receptor de un mensaje, que no le gustó, arremetió contra el mensajero. La SEP federal atacó al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) porque dio a conocer información, el mensaje, que las secretarías de educación de los estados le habían entregado como parte del proceso de centralización administrativa.

El IMCO trabajó para hacer analizable la información que sólo 20 entidades le habían proporcionado a la SEP (los otros 12 estados entregaron información incompleta o de plano no entregaron nada, faltando a su obligación) y emergió información por demás extraña, si no es que preocupante. Se detectaron maestros cuyas percepciones eran excesivas y que más del 10% tenían al menos dos plazas, que 1440 personas tenían registrado el mismo RFC, que había 1906 escuelas no registradas en el censo realizado por el INEGI pero con nóminas asociadas (343.2 millones de pesos mensuales, sólo de estas escuelas “fantasmas”), entre varios más.

La SEP inmediatamente reviró y descalificó al IMCO por haber sido “descuidado” en analizar la información, pues había razones concretas, administrativas, que explicaban algunos de esos datos extraños. Por ejemplo, la SEP replicó que aquel profesor de Oaxaca recibió un pago de 1.8 millones de pesos en el último trimestre de 2013 porque se le pagaron 9 meses en una sola exhibición (¿¿¿???), o que las personas que tenían el mismo RFC (121212), se referían a pagos de pensiones alimenticias.

Independientemente de que haya explicaciones sensatas sobre algunos de estos datos extraños, (aunque no hubo explicaciones sobre datos preocupantes como el de las escuelas “fantasmas”), no deja de haber un serio problema de información que hizo notar el IMCO. Para empezar, la información presentada en la página de la SEP no cumple con los requisitos de “datos abiertos” contenidos en la Estrategia Nacional Digital, lo que dificulta su acceso y procesamiento.

También mostró que un elevado número de entidades siguen sin dar información a las autoridades, lo cual puede reflejar un desorden administrativo en esos gobiernos estatales, en el mejor de los casos. Asimismo, el hecho de que estén mezclados los datos de pagos de pensiones alimenticias de ex- cónyuges o dependientes de maestros con la nómina corriente es una mala práctica administrativa, e impide tener la información adecuadamente registrada para su análisis y evaluación. Nuevamente, desorden administrativo de los estados involucrados.

Aquí el tema no es si el IMCO proporcionó información alarmista, ni si utilizó los datos para exagerar los problemas en el sector educativo del país. No, aquí el tema es que el IMCO puso de manifiesto el enorme desorden administrativo de varias entidades del país, la mayoría de las cuales ni siquiera fueron capaces de proporcionar la información de su sector educativo. ¿Cómo entonces pagan la nómina magisterial? ¿Cómo entonces pueden llevar a cabo programas de apoyo a maestros y escuelas, becas estudiantiles y otros programas donde se gasta dinero?

Por ello el primer paso para resolver la problemática es conocer la información, que sea fidedigna y completa, que aporte datos para realizar un diagnóstico preciso que a su vez pueda orientar las medidas de solución que debe tomar la autoridad. De ahí la gravedad de lo encontrado por el IMCO, y por ello la propia SEP debería, más que criticarlo por su “falta de cuidado”, exigir de las autoridades estatales la información correspondiente, que sea fidedigna, precisa y completa. Que administrativamente haga sentido y que no mezclen peras con manzanas. Ahí es donde está el problema.

Y la SEP, a su vez, debería publicar la información de forma accesible y procesable, como paso previo a su análisis y uso para la toma de decisiones y la implementación de los programas educativos que maneja. Especialmente, el pago de la nómina magisterial que a partir de enero próximo tendrá que manejar. De otra manera, ¿cómo podremos los ciudadanos conocer lo que ocurre y cómo podrán las autoridades rendir cuentas a la población?

ecardenas@ceey.org.mx
Centro de Estudios Espinosa Yglesias
FUENTE: EL UNIVERSAL